Mi intención de hornear…

Mi mente se desborda con recetas. Hornear y preparar postres me divierte, se me van las horas, es mi pasión.  No es tanto por comer, que si, me encanta, sino por crear. A veces tengo la tentación de hacer 3 recetas o mínimo 2 cada tarde.

No es imposible.  Hay días que si lo hago pero en general no vale la pena. Mucho trabajo y mucho tiempo invertido en la cocina en que no puedo jugar con mis niños, platicar con mi esposo, descansar, y hacer otras tareas que también requieren de mi atención. Pero hay días en que mi mente fantasea en hornear y hornear y tengo que detenerme y conscientemente evitar agarrar un tazón y llenarlo con harina. “Hoy no voy a hornear ni preparar ningún postre” es mi mantra de la tarde. Hay tardes que consigo tener la fuerza de voluntad para solamente reunir los ingredientes secos en un recipiente para hacer la receta el día siguiente. Otros días sencillamente estoy tan ocupada que ni siquiera considero preparar algo. Mi promedio debe andar en 3 postres por semana yo creo y eso está bien.  Muchas tardes preparo algo y muchas veces no lo subo a este blog porque no obtuve los resultados esperados, o sencillamente se acabó todo antes de que tomara fotos.  Estas son algunas de las recetas que planeo preparar o subir a esta página. Algunas recetas ya las preparé y otras haré estoy lista para una segunda versión más exitosa (y con fotos). Tengo toooda la intención. Ya veremos si esto sucede pronto.

* rollo de calabaza (pastel)

* pay de plátano – banana cream pie

* pay de pudín de chocolate

* pizzas caseras

* pastel de peras

Consejo: “sólo limpia mientras cocinas”

Muchas personas tienen un sencillo consejo para mantener sus cocinas limpias “sólo limpia mientras cocinas”.

messy kitchen

Esta no es mi cocina: es la de Pioneer Woman, autora de recetarios y un blog  famosísimo que inspira al mundo con sus recetas.

 

Yo escucho lo siguiente:   “容易忠告:清洁,当您去”  Yo creo que es lo que la gente piensa cuando les recomiendo meditar para reducir la ansiedad. Como si fuera tan fácil… ¿Limpiar mientras cocino? ¿Cómo? Necesito un curso…. Cuando estoy cocinando estoy usando las cuatro hornillas, y a veces el horno, controlando tiempos, temperaturas, consistencias y en el “tiempo libre” que son minutos entre paso y paso ideo aderezos, postres, complementos, salsas.  Mi mente está creando y los instantes que las personas “entrenadas” usan para lavar la cuchara con la que acaban de mezclar, me pasan completa y absolutamente desapercibido. En serio ¿Cómo lo hacen? Necesito no sólo ser creativa al cocinar y hornear, sino también ser creativa al limpiar.

El efecto de lo que comes en tu humor

Recientemente he leído muchos artículos de investigaciones de cómo afecta la dieta el estado de ánimo. Yo creo que todos hemos escuchado esto alguna vez. Las harinas blancas, los colorantes, el glutamato monosódico, los conservadores, etc etc. Pero lo que realmente interiorizaba no era que afectaban mi humor, sino que eran sustancias “malas”.  Curiosamente al buscar alguna imagen de comida chatarra me encontré con un artículo en http://www.la1260.com.mx que dice que las personas que comen comida chatarra corren el doble del riesgo de sufrir depresión…

comidachatarra

foto:www. la1260.com.mx

Mi única experiencia era con las harinas blancas. Al notar sus efectos adversos empecé a sustituirlas por harinas integrales. Todo lo que encuentran en este blog lo preparo con harina integral porque llena más, engorda menos, tiene más fibra y nutrientes, y causa menos irritabilidad. La verdad es que también soy una admiradora de las propiedades de los alimentos y trato de incluir siempre frutas, verduras y nueces.

Hace poco pude entender ese asunto del humor y los alimentos. Según conversaciones con otras amigas que también esperan bebé, parece ser que al embarazada los efectos de la comida son mayores. Hay alimentos que inmediatamente me producen un sueño feroz, (hamburguesas, pastas, alimentos pesados ricos en carbohidratos y grasas) otros me causan ansiedad y estoy buscando cosas dulces toda la tarde, sin mencionar el aumento de peso exagerado. Así que por el bien de mi productividad y funcionalidad decidí hacer unos ligeros cambios a mi dieta. Cuando como algo ligero, elijo una limonada en lugar de un refresco, uvas en lugar de galletas, un pan integral con mermelada baja en azúcar en lugar de una dona glaseada, lo noto. Me siento con más energía, con menos ansiedad, y me da menos hambre.

Trato de incluir verduras y frutas en todas mis comidas. A veces una fruta entre comidas no es suficiente. Las galletas y el pan dulce los reservo para el desayuno con café e inmediatamente los guardo.  Soy muy cuidadosa en elegir el momento de abrir un paquete de comida chatarra porque se que no encontraré paz hasta que me lo termine.

“Consintiendo” a los niños con comida chatarra

El efecto de la comida en los niños también es muy claro.  Puedes sentirte un adulto relajado, amable o consentidor si le das a los niños chocolates, dulces y galletas. Creerás que sus padres los racionan porque están siendo consciente de su valor nutricional, los hábitos futuros de los niños, la reciente lucha contra la obesidad infantil, caries  etc etc. Pero la realidad de las cosas es que si esos niños estarán a tu cuidado todo el día, te darás cuenta de que aunque esos son argumentos muy razonables y responsables, hay otros efectos más inmediatos y molestos de dar muchos chocolates, panes y dulces a los niños. Los verás inquietos, irritables, ansiosos por terminarse todo el paquete de galleta. Gritarán más, posiblemente pelearán más, te pedirán más comida al poco tiempo así que no te habrás ahorrado trabajo sino que tendrás más. Es posible que con todo ese exceso de azúcar los encuentres al rato con el estómago revuelto Y con hambre.

Por eso mi recomendación no es boicotear a Marinela, Bimbo y Ricolino, eso sería privarnos de uno de los placeres de la vida, sino ser un poco más conscientes de en qué momento vamos a comprarlos (porque una vez en casa nos robarán la paz y no podremos decidir cuándo comerlos) y en qué cantidades. Todo es cuestión de equilibrio, como cuando vamos a tomar, sabemos los efectos del alcohol así que nos moderamos y lo disfrutamos.